2. Personalidad
Cada uno tiene una personalidad única. Hay personas más
introvertidas y otras muy expresivas; unos actúan rápido y otros son analíticos; algunos
son buenos resolviendo conflictos y otros prefieren trabajar en tareas manuales o
administrativas. Dios usa cada tipo de personalidad para Su obra.
Pregunta (Falso o Verdadero)
Dios solo puede usar a las personas que son extrovertidas y carismáticas.
a) Verdadero
b)
Falso
3. Experiencias
Dios usa todas nuestras experiencias para
moldear nuestro ministerio. Estas experiencias incluyen:
A. Experiencias espirituales
Tiempo de conversión, discipulado, y encuentros personales con Dios.
Pregunta (Falso o Verdadero):
Mi caminar espiritual con Dios puede influir en el ministerio en el que Él me llame a servir.
a) Verdadero
b)
Falso
B. Experiencias dolorosas
2 Corintios 1:4
Dios permite el dolor para consolarnos y luego
usarnos para consolar a otros. Nadie entiende mejor a alguien que sufre
que quien ha pasado por lo mismo.
Pregunta de opción múltiple
¿Cuál es uno de los propósitos de las experiencias dolorosas?
A) Hacer que dejemos de servir.
B) Prepararnos para ayudar a otros
que sufren.
C) Alejarnos de Dios.
C. Experiencias educacionales
Lo que hemos estudiado o aprendido en la
vida profesional (administración, enfermería, docencia, etc.) puede
ser usado para el servicio en el Reino.
Pregunta (Falso o Verdadero):
Mi formación académica o profesional no tiene valor para el ministerio.
a) Verdadero
b)
Falso
D. Experiencias ministeriales
Lo que hemos hecho antes en iglesias o
ministerios anteriores: servir en la alabanza, enseñar niños,
evangelizar, liderar grupos, etc. Dios usa estas experiencias
para prepararnos y perfeccionarnos.
Selecciona la respuesta correcta:
Las experiencias previas en el ministerio:
A) No sirven para nada en el
futuro.
B) Son usadas por Dios para
guiarnos y capacitarnos.
C) Solo cuentan si fueron
perfectas.
Conclusión
Dios no espera que seas una copia de alguien más. Él quiere usarte
tal como eres,
con tu forma, personalidad y experiencias. El verdadero éxito es hacer aquello para
lo cual Dios te creó. Al reconocer y aceptar tu forma única, podrás servir con alegría
y efectividad, impactando a otros y glorificando a Dios.
Éxito es hacer aquello para lo cual Dios me creó.
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