Introducción.

La unidad dentro de la iglesia no es opcional, es una prioridad para Dios. Tan valiosa es su iglesia, que Cristo dio su vida por ella. El Nuevo Testamento dedica más atención a la unidad que al cielo o al infierno. Dios nos llama a proteger activamente esa unidad, combatiendo todo lo que la pueda destruir: divisiones, críticas, chismes y conflictos no resueltos. Como miembros de su familia, es nuestra responsabilidad mantener la armonía, el amor y la paz en la congregación.

Efesios 4:3“Esforcémonos por mantener la unidad del espíritu en el vínculo de la paz”


¿Cómo podemos hacerlo?

Se realista: Las personas se desilusionan de la iglesia por muchas razones entendibles, la lista puede ser bastante larga. Debemos recordar que la iglesia está formada por pecadores de carne y hueso, incluyéndonos a nosotros mismos. Nos lastimamos unos a otros, a veces en forma intencional y otras veces sin mala intención, porque somos pecadores. Pero en vez de abandonar la iglesia, necesitamos quedarnos para resolver el asunto. La reconciliación, no la evasión, es el camino a un carácter más fuerte y una comunión más profunda.

Efesios 4:32 “Ser benignos, misericordiosos, perdonándonos como Dios nos perdonó”



1. No critiques

Siempre es más fácil eludir el compromiso y hacerse a un lado para disparar dardos contra Los que trabajan, que participan y hacen una contribución.

Cuando critico lo que otros creyentes están haciendo con fe y con visión sincera, interfiero en un asunto de Dios. Cuando juzgo a otros creyentes, pasan cuatro cosas al instante: Pierdo mi comunión con Dios, expongo mi propio orgullo e inseguridad, me coloco bajo el juicio de Dios y daño la comunión de la Iglesia. Un espíritu de crítica es un vicio costoso.

Rom. 14:19 "Pongámonos de acuerdo con usar toda nuestra energía para llevarnos bien entre nosotros. Ayuden a los demás con palabras alentadoras; no los derrumben con la crítica"

1. ¿Qué ocurre cuando criticas el trabajo de otros creyentes?

a) Dios se siente orgulloso de tu sinceridad.
b) Ayudas a mejorar la iglesia.
c) Pierdes comunión con Dios y dañas la unidad.
d) Demuestras tu madurez espiritual.


2. No participes en chismes

Chismear es divulgar una información cuando uno no es parte del problema ni de la solución. Tú sabes que chismear está mal, pero tampoco debes escucharlos, si es que quieres proteger tu iglesia. Proverbios 16:28“El chismoso aparta a los mejores amigos”.

Escuchar los chismes es como aceptar algo robado, y te convierte también en culpable del delito. Las personas que cuentan chismes también rumorean acerca de ti. No se puede confiar en ellas. La manera más rápida de terminar con un conflicto en una iglesia o en un grupo pequeño (célula) es enfrentar a los que están difundiendo el rumor e insistir en que no lo hagan más. Proverbios 26:20 dice: “Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda”

2.1- Verdadero o falso:

Escuchar un chisme sin decir nada no tiene consecuencias espirituales.

a) Verdadero
b) Falso

2.2 ¿Que ocurre cuando escuchas un chisme sin decir nada?



3. Practica el método de Jesús para solucionar conflictos

Jesús enseñó un camino claro para resolver conflictos:


Rellena los espacios faltantes del versículo bíblico.

Mateo 18:15-17 “Si tu hermano peca contra ti, ve a y hazle ver su . Si te hace caso, has , pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que todo asunto se resuelva mediante dos o tres . Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la .”

Durante los conflictos serás tentado a quejarte con un tercero en lugar de hablar con valentía, con verdad y amor, con la persona con la que te disgustaste. Esto hace que el asunto se torne peor. En vez de eso, Jesús nos dijo que debemos ir directamente con la persona involucrada. El enfrentamiento privado es el primer paso, y debes darlo tan pronto como sea posible. Si entre los dos no son capaces de resolver las cosas, el paso siguiente es pedir la ayuda de uno o dos testigos para confirmar el problema e intentar restablecer la relación.




4.- Colabora activamente con tus pastores y líderes.

No hay lideres perfectos, pero Dios les da responsabilidad y la autoridad para mantener la unidad de la iglesia, pero cuando hay conflictos interpersonales que resolver, eso es un trabajo agotador e ingrato, a menudo los pastores, tienen la desagradable tarea de actuar como mediadores entre miembros heridos, que tienen conflictos o que son inmaduros. También tienen la tarea imposible de intentar que todos estén contentos, algo que ni siquiera Jesús pudo lograr.
Un día los pastores estarán delante de Dios y rendirán cuentas de cuan bien velaron por ti.

Hebreos 13:17 “Ellos cuidan de ustedes de como quienes tienen que rendir cuentas” pero tú también tendrás que dar cuenta a Dios de cuan bien los trates y seguiste a ellos.
Hebreos 13:17 “Respondan a sus líderes pastorales, escuchen su consejo, ellos están alertas a las condiciones de sus vidas y obran bajo la supervisión estricta de Dios. Contribuyen al gozo de su liderazgo”


Protegemos la unidad de la iglesia cuando honramos a los que nos sirven por medio del liderazgo. Los pastores y líderes necesitan nuestras oraciones, estimulo, aprecio y amor. “Honren a los líderes que trabajan tanto por ustedes, que han recibido la responsabilidad de exhortarlos y guiarlos en la obediencia, cólmenlos de aprecio y amor” Tesalonicenses 5:12-13

Te desafío a aceptar tu responsabilidad de proteger y promover la unidad de nuestra iglesia. Pon todo tu esfuerzo para lograrlo y así agradar a Dios. No siempre será fácil. A veces tendrás que hacerlo que es mejor para todos, no para ti mismo, Dios nos ha puesto en la familia de la iglesia; para aprender a no ser egoístas

¿Cómo podemos proteger la unidad de la iglesia con respecto a nuestros líderes?




Conclusión

Dios nos ha dado la bendición de pertenecer a su iglesia, pero también la responsabilidad de cuidarla. La unidad no ocurre por accidente: requiere intencionalidad, esfuerzo y humildad. Evitar críticas, rechazar el chisme, resolver los conflictos bíblicamente y apoyar a nuestros líderes son actos de obediencia y amor. Proteger la unidad no siempre será cómodo, pero siempre será correcto. Tu madurez espiritual se ve reflejada en cómo cuidas la paz de tu congregación.