Lección 1: Ser un discípulo activo.
Introducción.
Al igual que un recién nacido necesita una familia para crecer, un creyente necesita una iglesia local donde desarrollarse espiritualmente. Cuando entregamos nuestra vida a Cristo, pasamos a formar parte de la familia universal de Dios, pero también necesitamos pertenecer y comprometernos con una congregación específica. No estamos llamados a vivir la fe como espectadores, sino como discípulos activos, comprometidos y responsables con otros creyentes.